domingo, 31 de mayo de 2009

¿sueldo ético o sueldo de mercado?

En nuestro país y en general en todo el mundo, las personas que trabajan reciben un sueldo. Éste es pagado a la mayoría de los casos por medio de dinero.
El problema que desde el año pasado ha sido tratado a través de los medios informativos es ver de que manera mejorar lo que recibe actualmente cada trabajador de nuestro país y con ello ha surgido un debate en donde han participado diversos actores del medio nacional: iglesias, sindicatos, agrupaciones gremiales, entidades de gobierno, etc.
La idea central es ver si realmente corresponde señalar que una persona y su grupo familiar puede vivir con su sueldo de mercado, entendiéndose esto, como el dinero que el empresario le paga al empleado para cumplir su trabajo.
Los trabajadores apelan a esta situación en términos de que lo que “ganan” es insuficiente, que no alcanza para sus necesidades básicas, que su condición de trabajador es indigna, y que obviamente ellos aspiran a mejorar este punto, ojala a la brevedad.
Los empresarios a su vez, indican que dentro de las empresas que ellos manejan, no pueden acceder apagar mejores ingresos, debido a que las utilidades de lo que realizan no
Lo permiten.
Otro sector importante dentro de esta discusión, es la Iglesia Católica que puso en el ámbito de la discusión el término “sueldo ético”que apela en lo esencial a indicar que lo que debería recibir un trabajador debe bordear (para una familia promedio de cuatro personas) aproximadamente los $ 300.000.-, con ello se aproximaría que dicha familia alcanzará a satisfacer sus necesidades básicas.
Como reflexión final, debo señalar que es adecuado que todos los actores de un tema como lo es el trabajo puedan plantear sus opiniones, pero que al final deben alcanzarse, ciertos acuerdos aunque sean mínimas, ya que todo acuerdo permita ser que progrese un país, y al final debemos reflexionar que todos somos importantes en nuestro país y por ello debemos remar para un mismo lado, ayudar a aquel ciudadano porque es mi compatriota, para no joderlo.